VOZ SANADORA


La voz y sus armónicos como medio para sanarnos a todos los niveles, físicamente, mental o psicológicamente, emocional y espiritualmente. Con nuestra voz tenemos la posibilidad de expresar el poder sagrado y místico del sonido, redescubriendo nuestra voz como una herramienta de salud y bienestar. La voz entonada es una energía vibratoria que toma la forma de ondas. Mediante el principio de resonancia este sonido puede ser utilizado para hacer que frecuencias inarmónicas del cuerpo, mente y emociones vuelvan a sus vibraciones normales y saludables, alcanzando de esta forma la salud.

De todos los instrumentos disponibles, la voz humana es el más poderoso, especialmente cuando la voz se utiliza para sanar. La entonación es hacer sonidos vocálicos con el propósito de equilibrarnos. Todo el mundo utiliza la entonación de forma espontánea. Nuestro lenguaje es rico en palabras que expresan estas entonaciones: Bostezar, gruñir, silbar, gritar, estornudar, gimotear, gemir, jadear, canturrear, suspirar, reír, sollozar, rugir, llorar, carraspear, chillar, berrear, cantar….




El sentirnos libres de hacer sonidos es una parte integrante del funcionamiento saludable. Los sonidos plenamente expresados son mecanismos compensatorios. Si se tienen dificultades en poder expresar el sonido, puede ser un indicador de traumas o bloqueos energéticos o emocionales, los cuales inciden negativamente en nuestra salud. La entonación libera y permite el flujo natural de energía movilizándola a través del cuerpo.


ENTONACION


Nuestro organismo es como una gran orquesta con infinidad de músicos que cada uno toca su partitura, si sólo uno de esos músicos deja de tocar la melodía correspondiente y toca una melodía equivocada hará que toda la orquesta suene mal. Es decir si uno de nuestros órganos falla y vibra con una frecuencia errónea o no saludable, hará que todo nuestro cuerpo se resienta y se instaure la enfermedad, porque somos una unidad, y la parte afecta al todo. Cuando un órgano vibra fuera de tono se instaura la enfermedad, gracias al principio de resonancia, mediante el sonido de nuestra voz y sus armónicos y con el apoyo de cuencos de cuarzos y tibetanos, podemos restaurar las frecuencias vibratorias naturales, recuperando de esta forma la salud.



La entonación es hacer sonidos vocálicos con el propósito de equilibrarnos. Todo el mundo practica la entonación de forma espontánea. Ya el primer hombre prehistórico utilizó la entonación al golpearse la mano y espontánea e instintivamente emitió un sonido. Cuando estamos cansados nos entonamos bostezando, cuando sentimos dolor nos entonamos con un grito o un gemido; la tristeza se expresa con el llanto y la felicidad con la risa. La entonación puede ser una herramienta extraordinaria de alivio del dolor. El sonido de nuestra propia voz nos ayuda a calmar el dolor físico, e incluye el dolor emocional.

La entonación utiliza los sonidos no verbales aumentando con ello nuestra oxigenación, equilibrando nuestro flujo de energía, liberando las emociones enquistadas, resolviendo traumas pasados y restaurando la armonía del sistema cuerpo-mente-espíritu. En la entonación no hay juicios de valor, ni bueno ni malo, ni bello ni feo, ni errores, ni ningún tipo de reglas. La cuestión es dejar libre al cuerpo y permitir que los sonidos surjan libremente. Para practicar la entonación, no hace falta saber cantar, ni haber estudiado solfeo y música, ni tan siquiera tener una bonita voz. Toda persona que pueda hablar, puede entonar y utilizar su voz como un poderoso instrumento de salud y bienestar.


COMO CURA EL SONIDO DE TU PROPIA VOZ



Los sonidos y vibraciones tienen la propiedad de modificar las ondas cerebrales.

Dependiendo de las ondas cerebrales de nuestro cerebro, estamos más receptivos a la auto-curación. El sonido nos afecta por el principio de resonancia, por el que una vibración más intensa y armónica contagia a otra más débil o disonante.



Las diferentes longitudes de ondas cerebrales han sido relacionadas con diferentes estados de conciencia. Hay 4 categorías básicas de ondas cerebrales, expresadas en ciclos por segundo (Hercios o Hz), ésta es la forma como se mide el sonido.

1. Ondas beta, de 14 a 20 Hz, son las que se encuentran en nuestro estado normal de conciencia, despiertos.
2. Ondas alfa, de 8 a 13 Hz, son las de los estados de ensoñación y meditación.
3. Ondas zeta, de 4 a 7 Hz, son las presentes en estados de meditación profunda y sueño, y también en la actividad chamanística.
4. Ondas delta, de 0,5 a 3 Hz, son las del sueño profundo y en estados de meditación muy profundos.


BENEFICIOS



El bienestar y la salud es una canalización eficiente de la energía recibida del ambiente, transformada desde nuestro interior y enviada al mundo exterior. La voz, el sonido y la luz nos facilitarán la canalización de esta energía, y por tanto nos proporcionarán salud. El sonido de nuestra voz puede utilizarse para modificar nuestras ondas cerebrales. El cambio de esta frecuencia produce cambios en la conciencia, induciendo estados de sanación espontánea y estados místicos. A continuación relacionamos algunos de sus beneficios:

- Alivio y mejora en todo tipo de enfermedades físicas, psíquicas, emocional y espiritualmente.
- Armonización vibratoria de todas las células de nuestro cuerpo lo que nos ayudará a conservar y conquistar la salud.
- El sonido como herramienta para alcanzar de forma rápida, estados de relajación y meditación profunda y estados de paz y serenidad interior.
- Desaparición y eliminación de energías mentales negativas (mal rollo).


 


ORIGEN PSICO-SOMATICO DE LAS ENFERMEDADES




El origen de la enfermedad es multi-factorial, lo que quiere decir que se deben dar varios factores para que ésta se produzca. El aspecto meta-físico de la enfermedad o su origen psicológico es el primer factor a tener en cuenta, y yo diría que uno de los más importantes, sino el que más. Síntomas y enfermedades, manifestaciones físicas de conflictos psicológicos, no son otra cosa que la punta del iceberg. La causa verdadera está profundamente escondida en nuestra conciencia, porque si el problema o conflicto psicológico que causa la enfermedad formara parte de nuestra conciencia, es decir fuera consciente, ya no enfermaríamos.

La enfermedad nos hace sinceros. Saca al exterior lo que estaba escondido. El que busca verdaderamente una solución a su enfermedad tiene que ir hacia su interior para sanar. Sobre todo si padece una enfermedad incurable, porque enfermedad incurable en realidad quiere decir curable desde el interior. Cuando una persona sufre un desequilibrio en su interior más profundo, ello se manifestará en su cuerpo como un síntoma o una enfermedad. Un síntoma o una enfermedad es un toque de atención, nos están avisando de que prestemos atención porque algo erróneo está pasando. Es un mensaje del alma, nos avisa que tenemos que hacer un cambio. Síntoma o enfermedad es un proceso físico (visible) de un proceso nuestro psicológico (invisible).




El síntoma no es un monstruo al que debamos de eliminar, es sólo un sistema de alarma que se ha puesto en funcionamiento, es una lucecita roja que se ha encendido, avisándonos de que algo en nuestro interior anda mal. De la misma forma que tampoco hay que eliminar la fiebre, sólo controlarla, que no sobrepase de los 39º. La fiebre en realidad nos cura, hace que el metabolismo de todo nuestro cuerpo se intensifique de tal forma que quema todas las toxinas, virus, bacterias o todo tipo de desechos metabólicos que ensucian nuestro medio interno. Por ejemplo un ataque de migraña puede ser causado de muy diferentes maneras. Puede tener un origen físico, cuando se sufre de estreñimiento y el intestino está sucio, es muy habitual padecer de migrañas y dolores de cabeza. Puede tener también una causa psicológica, como una tensión psicológica extrema, un stress. También lo puede producir una intolerancia a un alimento o una alergia. Y también lo puede producir una insatisfacción sexual.

Los orgamos que no se experimentan en la zona genital pueden experimentarse en forma de un ataque de migraña. Por eso a veces, un orgasmo al comienzo del ataque de migraña puede hacer desaparecer el dolor. Si nos limitamos a tomar un calmante, puede que funcione o puede que no, pero no estaremos curándonos, sencillamente estaremos utilizando un medicamento de forma paliativa, y con ello no evitaremos que próximamente volvamos a padecer otros ataques de migraña. Para curarnos lo que hay que hacer es investigar en nuestro interior y buscar la causa de la enfermedad. Hay que apartar la mirada del síntoma o de la enfermedad y buscar más allá. Ir al origen, ir a la raíz del problema. Es nuestra responsabilidad el buscar, indagar, cuestionar, perseverar hasta poder encontrar el mensaje, la enseñanza valiosa que se oculta en cada situación, suceso, vivencia, circunstancia, enfermedad. La enfermedad sólo tiene un fin, ayudarnos a reparar nuestras faltas, errores o carencias. La enfermedad en realidad es el camino hacia la curación. La enfermedad es el camino hacia la perfección, porque nos mejora como personas y nos aporta una serie de valores que quizás antes no teníamos.




El desafío al que nos enfrenta la enfermedad es el de hacer un examen de conciencia, para poder finalmente descubrir de que forma estamos mejorando como personas, de que forma nos estamos haciendo completos, o que valor positivo nos está aportando la enfermedad. Por supuesto que a nadie le gusta que le digan que tiene tal o cual defecto o carencia, pero si realmente queremos curarnos, deberemos sincerarnos con nosotros mismos y llevar estas faltas o carencias a nuestra conciencia. Debemos reconocer nuestros propios errores. Todo el mundo ve los defectos de los demás, pero que difícil es ver nuestros propios defectos. Muchas veces las personas con las que interactuamos, son espejos de nosotros mismos. Aunque nosotros nos veamos muy diferentes a ellas, en el fondo no lo somos. La sinceridad para con uno mismo es una de las más difíciles peticiones que el hombre puede hacerse. El síntoma y la enfermedad ponen en evidencia cuestiones reprimidas y mantenidas ocultas, y por tanto nos hacen sinceros. El ser humano tiene que aprender a comprender lo que la enfermedad viene a decirle. Las personas con enfermedades cardiacas suelen ser personas que algo las ha obligado a cerrarse a la intimidad y al amor. Los enfermos de cáncer suelen ser personas que mantienen algún tipo de resentimiento y que tienen asuntos pendientes con el pasado y problemas emocionales.




Las personas con enfermedades sanguíneas suelen padecer o haber padecido de problemas y conflictos familiares graves. Las personas con dolores en la parte baja de la espalda suelen padecer constantes problemas económicos en su vida o sentimientos de carencia. Las personas con sobrepeso suelen tener sentimientos de miedo y se suelen sentir desprotegidas, en muchos casos suelen ser personas con carencias afectivas e insatisfacción sexual. El sobrepeso también lo favorece la soledad, el aburrimiento, la tristeza, el rechazo, un sentimiento de fracaso, la sensación de impotencia. Cuando padecemos algún tipo de gripe, catarro o resfriado, suele ocurrir que alguna situación de nuestra vida, nos ha hinchado las narices y nos está produciendo enfado (conflicto mental) y ese conflicto se acaba manifestando en nuestro cuerpo. El conflicto mental al igual que un disgusto provoca la caída del sistema inmunológico. Nosotros somos responsables prácticamente al 100 por 100 de nuestra salud y de nuestra enfermedad. Tal como decíamos nosotros mismos nos creamos nuestras propias enfermedades, pero esto no se tiene que percibir de forma negativa, sino todo lo contrario, hay oculto un mensaje positivo. De la misma forma que tenemos el poder de crearnos una enfermedad, tenemos el poder de curarnos esa enfermedad. Nuestra mente es tremendamente poderosa, nos puede hundir y enfermar pero al mismo tiempo nos puede salvar y curar. Dentro nuestro, en nuestro interior más profundo, existe un lugar desde el cual todas las cosas son posibles.




Los terapeutas estamos para ayudar pero quien realmente se cura es el paciente, el propio enfermo, y se cura cuando decide curarse. Cuando decide ir hacia su interior y preguntarse que está haciendo mal, o quizás deberíamos decir que está pensando mal. Actualmente existe una terapia llamada terapia del sonido que trabaja con las frecuencias sonoras de nuestra propia voz o de la voz del terapeuta más las vibraciones de instrumentos acústicos varios como cuencos de cuarzo, cuencos tibetanos, etc. La terapia del sonido te hace resonar con la verdad, con tu verdad, a través de la intuición te acerca a la luz y al conocimiento, y es el primer paso para curarse. A veces sólamente trayendo a la conciencia el problema, la enfermedad o el síntoma se resuelve. Terapia del sonido o terapia vibracional y energética, basada en los últimos descubrimientos de la física cuántica, que dice que todo lo que existe en el universo, absolutamente todo tiene su vibración o frecuencia vibratoria, y que no somos otra cosa que energía.

La terapia del sonido tiene más de 20 años de existencia, y durante todo ese período se ha podido demostrar científicamente que funciona para todo tipo de enfermedades, incluso las más graves o degenerativas. La terapia con sonido restablece la armonía vibratoria de todas las células de nuestro cuerpo y de nuestra mente, modificando las frecuencias erróneas o no saludables que acompañan a la enfermedad o al síntoma. Siendo además una terapia de relajación y de meditación que consigue modificar nuestras ondas cerebrales, ayudándons a alcanzar otros estados de conciencia, y haciendonos más receptivos a la curación espontánea. Funciona también como una herramienta de crecimiento interior o auto-transformación. De forma natural y muy sutilmente nos purifica haciendonos mejores personas y dándonos la paz, sabiduría y serenidad que se necesitan para resonar con la verdad y el conocimiento.